El hombre del futuro

Hay tantos planetas en el universo como hombres en la tierra. ¿Por qué fajarnos por migajas cuando cada persona puede poseer un planeta donde imponer sus propias leyes, costumbres, y religión? Si cambiáramos nuestro físico en base a una mejor funcionalidad, quizás se condicione a ella nuestro espíritu y se acabe el stress, la depresión, el miedo. Si fuéramos los únicos seres inteligentes de la vía láctea, está en nuestras manos no desaparecer y conquistar el universo.

– Óvalo: si las galaxias, sistemas solares… son ovalados, el óvalo es el patrón perfecto.
– Los infantes: nacerán y en pocas horas estarían listos para caminar y alimentarse.
– Orejas: el pabellón seria una serpiente que susurra cosas malas, así el hombre sabría lo que no debe hacer. Esto es más eficaz que la conciencia.
– Ojos: laterales para mayor ángulo visual.
– Cascos: calzados naturales, protegen manos y pies.
– Mandíbula: protuberante para comer sin las manos y realizar varias actividades a la vez.
– Ropa: tiene un chaleco de su propia piel que no se gasta, se ajusta al tamaño y auto-repara.
– Articulación: una más en las extremidades para que pueda rascarse la espalda.
– Cabellos: serían un huerto-jardín. Si en él sembramos, cosecharemos alimentos y flores que nos perfumarían, nos embellecerían, y también naturalmente a nuestro entorno.

Que parezca un hombre un animal podría parecer involución pero le pregunté a un caballo si el maltrataba a otras especies, si era infiel, soberbio, egoísta, vanidoso, prejuicioso, ladrón, desgraciado, mentiroso, envidioso, lujurioso, glotón, oportunista, tacaño… y me contestó: Houyhnhnms.

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